El doctor Postius explicó que el calor al que se somete el cuerpo cuando entramos en una sauna o en un jacuzzi puede afectar a los testículos y disminuir la calidad del semen. “Al aumentar la temperatura local del testículo, la producción de espermatozoides se reduce”.
Sobre las radiaciones electromagnéticas de los teléfonos móviles, agregó que éstas inciden de dos maneras: primero, porque calientan el testículo, y, en segundo lugar, porque afectan al ADN de las células encargadas de producir los espermatozoides.
“Se ha encontrado una correlación directa entre las horas de uso diario del teléfono y la alteración en la cantidad, calidad, movilidad y morfología de los espermatozoides. Está demostrado que a medida que se incrementa el tiempo de uso de esta tecnología, se produce un deterioro progresivo de los parámetros seminales. De hecho, los varones que utilizan más de cuatro horas diarias su teléfono móvil sufren una reducción del 50 por ciento en el número de espermatozoides”, apuntó.
El doctor Postius destacó que hasta no hace mucho tiempo se entendía que los problemas de fertilidad estaban relacionados con la mujer, sin embargo, esta creencia es totalmente falsa, pues el 50% de las causas por las que una pareja no puede tener hijos se encuentran en el varón. Asimismo, enfatizó que un 10% de los hombres con problemas de fertilidad tienen alguna alteración genética que lo provoca
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